Tiempo!! Desencanto!! Dos palabras distintas y dependiendo del contexto, ambas importantes. El tiempo no existe. Sin embargo es nuestra medida esencial para todo lo que hacemos. Nos damos un tiempo para esperar. Para terminar un proyecto. Para pagar. Para concretar o de lo contario nos fijamos otra meta, que implica nuevos tiempos y plazos...de nuevo tiempo. En tiempo medimos nuestra vida, y la de los que nos rodean. Celebramos cuando cumplimos años, recordamos cuando cumplimos aniversarios, excepto el de nuestra propia muerte. A veces, cuando dado un plazo de tiempo no concretamos o cumplimos nuestras espectativas nos desencantamos. El desencanto, es fatal en una persona porque implica una serie de trastornos psicológicos que nos van minando y nos hace perder la esperanza y nuestras ganas de luchar. Cuando el desencanto se apodera de nosotros tenemos que hacer un doble esfuerzo por desacernos de él y a pesar de él seguir luchando, cntra el desencanto y contra el tiempo. Hasta ver la luz. Que nos mostrará un nuevo camino por recorrer.
A muchos seres querido les falto tiempo, y se los llevó el desencanto de este mundo. Nosotros no podemos claudicar. Debemos perseverar por algo mejor....
Si los siglos se mueren será porque sí.
Si te preguntas el por qué de tal desencanto
recoge del suelo mi bilis y dale forma
de horno crematorio.
Si ya no hay tiempo y, sin embargo,
recuperas segundos al saborear esencias puras,
cédeme un totalitarismo de versos
y podré sonreír de nuevo.
Si J.V.F. se ve admirado por este amago
de poema/queja
tal vez sea porque es lo que realmente siento
cuando la placidez traspasa los espejos
de los imperfecto.
Si los pantanos son hojuelas de censura,
buscaré un otoño que signifique algo
para los que ya no deseamos ser
fantoches sumisos
en las manos de unos descerebrados.
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