Hace mas o menos 16 o 17 años falleció una de mis mas grandes amigas que he tenido junto a su hija en un incendio en Valdivia. Fabiola (mi amiga) y Dalia (su hijita). Su hermosa hija tenia a ese tiempo como 8 0 9 añitos. Nunca la he olvidado. Recuerdo nuestras caminatas abrazados, nuestros guitarreos (ella tocaba canciones de Silvio y yo de Gatti), nuestros cafés (cuando yo llegaba a su departamento la señora maría, su mamá gritaba, escondan el café que llegó el Cesar y algo tan infantil y sin importancia arrancaba nuestras risas y a veces un poco de verguenza en mi), nuestros almuerzos en Fundación Mi Casa, donde fui tan feliz en mi adolescencia. Me permitian invitar algunos amigos a almorzar y Fabiola era mi amiga predilecta a invitar y nos atendian en una pieza pequeña a la entrada de la gran cocina, donde, ajetreaban con sus pesados cuerpos las tias Sonia, Ester, etc...
Pero ¿porque vienen todos estos recuerdos a mi mente en este minuto? Porque mi hija de 17 años tubo un bebé y la sobrina de Fabiola, Fernanda está esperando un bebé y son amigas y se juntan a conversar y compartir sus experiencias. Eso me resulta muy hermoso, y gratificante. Como los caminos de dos personas se vuelven a encontrar a través de dos familiares. Las vueltas de la vida. Fabiola amiga mia, nunca te olvido.
Cariños en la distancia.
Datos personales
- Cesar Cuevas Palma
- Eduardo Yañez Zabala, Los Rios/Valdivia, Chile
- Valdiviano de adopción y Riñihuano de corazón. Biólogo (Licenciado en Ciencias Biológicas) de la Universidad Austral de Chile. Estudie hasta 6to año basico en la escuela fiscal Nº 51 de Riñihue y luego complete mi enseñanza bàsica y media en Valdivia. Septimo y Octavo año en la Escuela 69 de la Corvi y toda la media en el Historico Liceo 1 (hoy A-6 Armando Robles Rivera). Entre el año 1977 y 1987 pase en Valdivia la segunda etapa mas hermosa de vida, internado en el Hogar de menores Fundación Mi Casa donde conocí a mis Padres adoptivos Liliana Montenegro y Carlos Baez, con quienes nos relacionamos hasta el día de hoy. Allí en Fundación Mi Casa, y mi infancia en Riñihue con mis abuelos se cimentaron las bases para lo que hoy soy. Estoy ad portas de graduarme de Doctor en Ciencias en la Universidad Austral de Chile y me desempeño en el área de biología y sistemática de anfibios anuros chilenos. He descrito un buena cantidad de especies de anuros junto a mi colega y amigo Ramón Formas C., asi como publicado otra serie de trabajos en el área de la citogenètica y la biología de la conservación de ranas chilenas.
viernes, 18 de febrero de 2011
martes, 8 de febrero de 2011
El tiempo y el desencanto
Tiempo!! Desencanto!! Dos palabras distintas y dependiendo del contexto, ambas importantes. El tiempo no existe. Sin embargo es nuestra medida esencial para todo lo que hacemos. Nos damos un tiempo para esperar. Para terminar un proyecto. Para pagar. Para concretar o de lo contario nos fijamos otra meta, que implica nuevos tiempos y plazos...de nuevo tiempo. En tiempo medimos nuestra vida, y la de los que nos rodean. Celebramos cuando cumplimos años, recordamos cuando cumplimos aniversarios, excepto el de nuestra propia muerte. A veces, cuando dado un plazo de tiempo no concretamos o cumplimos nuestras espectativas nos desencantamos. El desencanto, es fatal en una persona porque implica una serie de trastornos psicológicos que nos van minando y nos hace perder la esperanza y nuestras ganas de luchar. Cuando el desencanto se apodera de nosotros tenemos que hacer un doble esfuerzo por desacernos de él y a pesar de él seguir luchando, cntra el desencanto y contra el tiempo. Hasta ver la luz. Que nos mostrará un nuevo camino por recorrer.
A muchos seres querido les falto tiempo, y se los llevó el desencanto de este mundo. Nosotros no podemos claudicar. Debemos perseverar por algo mejor....

A muchos seres querido les falto tiempo, y se los llevó el desencanto de este mundo. Nosotros no podemos claudicar. Debemos perseverar por algo mejor....
Si los siglos se mueren será porque sí.
Si te preguntas el por qué de tal desencanto
recoge del suelo mi bilis y dale forma
de horno crematorio.
Si ya no hay tiempo y, sin embargo,
recuperas segundos al saborear esencias puras,
cédeme un totalitarismo de versos
y podré sonreír de nuevo.
Si J.V.F. se ve admirado por este amago
de poema/queja
tal vez sea porque es lo que realmente siento
cuando la placidez traspasa los espejos
de los imperfecto.
Si los pantanos son hojuelas de censura,
buscaré un otoño que signifique algo
para los que ya no deseamos ser
fantoches sumisos
en las manos de unos descerebrados.
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